“Sé”

El día corre como siempre, con su calor y esa soledad inevitable, hasta que te veo pasar frente a mi y la confusión y las preguntas invaden mi mente… Sé que ya no te merezco, sé que metí y también sé que ya te perdí… El cielo llora porque nuestro amor nunca se pudo consumar, no se pudieron cumplir las promesas y eso me ahoga… Cada momento que pasas lejos de mi, es una prueba, es difícil… Quisiera no perder todo por lo que he vivido, quiero que mi vida tenga sentido…

“Tratar”

Tratar a veces no parece suficiente… ¿Qué es lo que tengo que hacer para que baste, para que sea suficiente? Soy consciente que debo cambiar para poder ayudar y, aunque no parezca, lo estoy intentando, yo quiero ser diferente, quiero ser mejor… Me molesta no ver una sonrisa en tu rostro, me molesta saber que no hay alegría tu corazón, me molesta que no ves la vida con paciencia y madurez… Me duele, profundamente, que digas que ya todo es inútil, que ya nada vale la pena pero a mi parecer mientras tengamos alguien que se interese y nos quiera por lo menos algo, aunque sea poco, vale la pena… Como quisiera poder empujarte a este presente, a esto que debemos vivir y que puede ser mejor que el pasado pero solo si lo vivimos… Podemos cambiar para poder hacer nuestros momentos más inolvidables…

“Igual que yo”

Dime, nena, ¿cómo puedes ser tan hermosa?, dime, nena, ¿cómo conquiste tu corazón?… Es fácil perder algo que me fue difícil conseguir… Luche para poder enamorarte, todavía recuerdo aquella noche en que me dijiste que me amabas y que ya no podías ocultarlo… Cada segundo trate que mis palabras te llegaran a lo más profundo del corazón, cada vez que te tuve enfrente trate de respetar tus más íntimos deseos, cada vez que te besé trate de dejarte mi sabor para que pudieras recordarme, cada vez que te llame era, aunque no lo dijera, para decirte que te amaba… Vamos, nena, ¿cómo puedes olvidar todo eso tan rápido?.. Quisiera descansar esta noche con la certeza de que tú aún, aunque sea un poco, recuerdas mis besos, recuerdas mi amor… Me pregunto si recuerdas el poema que te hice y te leí con el corazón en la mano, me pregunto si mi error fue quererte demasiado, me pregunto si en verdad me amaste, me pregunto si eres tu la única que me enamorara en mi vida… Recuerdo a aquel joven que escribía todas sus inspiraciones en un diario, todas las cosas que le hacia pensar su princesa… Él solo escribía para su princesa, el motivo de tener aquel diario era su amor lejano y solo tenia una meta, igual que yo, que su princesa, la que inspiraba e inspira todas estas cosas lindas, lo leyera y se diera cuenta que alguien la amo sinceramente, que alguien daría la vida por ella, igual que yo…

“¿Qué hizo el Che?”

“¿Ha muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivocó de hora y de lugar, de ritmo y de manera? ¿O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque se equivocó en lo que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras? Creía que hay que defenderse de las trampas de la codicia, sin bajar jamás la guardia. Cuando era Presidente del Banco Nacional de Cuba, firmaba Che los billetes, para burlarse del dinero. Por amor a la gente, despreciaba las cosas. Enfermo está el mundo, creía, donde tener y ser significan lo mismo. No guardó nunca nada para sí, ni pidió nada nunca. Vivir es darse, creía; y se dio”.

Este párrafo es suficiente para saber que hizo pero si te interesa más sobre el Che, sigue leyendo!

Un domingo 9 de octubre de 1967 murió, asesinado por sus captores, el Che Guevara. Siempre querido y admirado, su figura regresa a este presente desdibujado, atraviesa el tiempo cargada de significados, de ideas, adueñada por cada generación que encuentra en su legado un motivo de inspiración, de reflexión y de afecto. Con su muerte se truncó una biografía creativa y tenaz en la lucha contra la desigualdad y en la fertilización y desarrollo de un proyecto socialista apegado a la participación social y a la ética humanista y un proceso intenso y autónomo de elaboración intelectual y de maduración política. Después de 40 años, y más allá de la emoción íntima que brota al enumerar aquel semblante legendario, trágico y heroico que encarnó el Che, ¿en qué nos podría ayudar hoy el recordatorio político de un revolucionario que trascendió su época y su geografía y se hizo universal? Además de rememorarlo con sentimientos de amor, ¿qué valores persisten en su obra intelectual, en su densidad biográfica y en su trayectoria militante que puedan ser de utilidad para las generaciones actuales, para las luchas presentes? Esa necesidad de evaluación y de aprendizaje ha de motivar en los próximos meses, coincidiendo con este aniversario 40 de su desaparición física, la discusión sobre sus ideas y sus principios, además de la reivindicación política de su existencia. También hay que decir, o al menos lo decimos aquí, que el Che es quizás el mejor intelectual marxista que acelera la región romántica y poética del espíritu que habita en la historia del movimiento socialista. Aquí se bosquejan algunos apuntes con la intención de rendirle homenaje, pero también con el deseo de suscitar la indagación y la reflexión sobre sus ideas. Siendo un joven estudiante de Medicina había salido a recorrer América Latina. Conoció y sintió el resuello de sus venas abiertas por la tragedia del indio, la miseria del minero, el trabajo esclavo de los asalariados, el miedo del campesino pobre. “Aquí va un soldado de América!” había gritado proféticamente al despedirse de su familia, para escribir más tarde en su diario: “…este vagar por nuestra mayúscula América me ha cambiado mucho más de lo que creía”. Era una mirada en formación aún, pero supo capturar en el origen de la explotación, en la división del continente y en la “filosofía del despojo”, el papel de la colonización primero, y del imperialismo de los Estados Unidos después. En los comienzos de su singular periplo existencial, estos viajes prepararon las circunstancias intelectuales y afectivas para la transformación del joven médico de clase media argentina en el dirigente revolucionario que sería conocido después como el “Che” Guevara.

Años más tarde, siendo ya dirigente de la Revolución Cubana, recordaría aquella expedición en estos términos: “Y por las condiciones en que viajé, primero como estudiante y después como médico, empecé a entrar en estrecho contacto con la miseria, con el hambre, con las enfermedades, con la incapacidad de curar a un hijo por falta de medios, con el embrutecimiento que provocan el hambre y el castigo continuo… Y empecé a ver que había cosas que, en aquel momento, me parecieron casi tan importantes como ser un investigador famoso o como hacer algún aporte substancial a la ciencia médica, y era ayudar a aquella gente”. Una subjetividad esculpida “con delectación de artista”, sobreponiéndose a las limitaciones del asma incoercible, la sensibilidad y sofisticación emocional que adquirió en su medio familiar y su inquietud autodidacta configuraron la infraestructura psicológica que permitió inscribir la experiencia intensa de sus viajes en un profundo proceso de toma de conciencia política y establecer así las condiciones de posibilidad para el nacimiento del revolucionario y del intelectual de izquierdas. El Che se desarrollaría políticamente hasta llegar a ser el referente de un sistema de pensamiento marxista que se enriqueció con las aportaciones continentales de Martí, Bolívar y Mariátegui y más tarde nutrido, de un modo genuino y en el centro de la actividad política, por sus propias contribuciones.
porque ello establecería unas relaciones formalmente iguales entre partes que son desiguales.

El Che fue, ante todo y desde el principio, un militante de la Revolución Cubana, a la que se entregó con una fuerza y una lealtad irrompibles. Su importancia como dirigente, en lo militar, en lo político y en lo moral, en la definición de los aspectos estratégicos del proceso revolucionario (política de alianzas y de unión de fuerzas, relaciones internacionales, construcción del estado, fundamentos de la economía socialista…) fue decisiva para el desarrollo y consolidación de la Revolución Cubana, un proceso que permitió a Cuba liberarse de una dictadura implacable y de la tutela neocolonial del imperialismo norteamericano e iniciar el largo y complejo camino hacia la soberanía y el desarrollo con equidad. Realizó funciones de Estado estratégicas para la Revolución, llevando la voz de la Cuba insurrecta a los foros internacionales en los que denunciaba el imperialismo y las relaciones desiguales en el comercio mundial. La experiencia revolucionaria cubana le sirvió para denunciar el esquema teórico sobre la “inmadurez de las condiciones objetivas” que corrompía la atmósfera intelectual de cierta izquierda. Frente al lema heredado de Kautsky (“El partido socialista es un partido revolucionario; no es un partido que hace revoluciones”), el Che daba otra consigna: “El deber de un revolucionario es hacer la revolución”, atribuyendo, de este modo, una crucial responsabilidad histórica a las vanguardias revolucionarias, para la educación del pueblo con su ejemplo, para la movilización de los factores subjetivos, para erigirse en “agentes” de la utopía y en depositarios de las energías necesarias para avanzar. Hay quien aplicó al Che la etiqueta de “voluntarista” o “subjetivista”, dada su insistente crítica de la pasividad y el “quietismo” de muchos dirigentes y su confrontación con el esquema estalinista de la “revolución por etapas”. Pero en el sistema de pensamiento del Che sencillamente existía una confianza esencial en la voluntad y en la actividad consciente del hombre. Para él, las condiciones objetivas estaban configuradas, en la práctica, por “el hambre del pueblo” y era tarea de las vanguardias impulsar la toma de conciencia, ejercer de factor activo y dinámico, trasmitir “la necesidad de realizar un cambio social… y la certeza de la posibilidad de realizar ese cambio”; en definitiva, llevar a cabo la labor de diagnóstico y organización de estrategias y la función utópica, la educación del “deseo” del pueblo.

Igualmente, es esta evaluación, que privilegia el papel “agente” y vivo de la vanguardia, la que ha llevado a algunos a la acusación de la teoría revolucionaria del Che como “foquista” y reducida a la preponderancia de la estrategia militar. En cambio, en distintos lugares de la obra guevarista se plasma una visión más amplia y política (“la guerra de guerrillas es una guerra del pueblo, una lucha de masas”) y se exhibe una sofisticada dialéctica intelectual y orgánica entre el foco combatiente (guerrillero) y el resto de métodos populares de lucha, sinergia que finalmente ha de desembocar en “una sola fuerza”. Denunciará a los que ostentan un irresponsable “culto al espontaneísmo”, pero también a los que se amparan en el “protagonismo de las masas” para quedarse de brazos cruzados y aguardar, como meros espectadores, a la maduración de las “condiciones objetivas” y al advenimiento y asunción, entonces, de su papel histórico. “Si frente al cuadro de esta situación real e incuestionable, que decisivamente afecta al destino de nuestros pueblos, algún liberal o reformista burgués, o pseudorevolucionario charlatán, incapaz de la acción, tiene una respuesta que no sea una profunda y urgente transformación revolucionaria que pueda hacer acopio de todas las fuerzas morales, materiales y humanas de esta parte del mundo y lanzarlas hacia adelante, para recuperar el atraso económico y científico-técnico de siglos, cada vez mayor, con el mundo industrializado, del que somos tributarios y lo seremos cada vez más, y en especial de Estados Unidos; y además de la fórmula, el camino mágico de llevarla a cabo, diferente a la concebida por el Che, que barra oligarquías, déspotas, politicastros, es decir: criados, y a monopolios yanquis, es decir: amos, y lo haga con toda la urgencia que las circunstancias requieren, que levante entonces la mano para impugnar al Che”.

Son palabras de Fidel en la Introducción al “Diario de Bolivia”.

En la concepción del Che el antiimperialismo es fundamental. Su visión del imperialismo caracterizaba a este como un sistema mundial en el que la división internacional del trabajo y el deterioro de los términos de intercambio condenaban a muchos países al subdesarrollo, a una vía, no de transición hacia el desarrollo, sino de desarrollo distorsionado, deformado. ¿Qué es el subdesarrollo?, se preguntaba en 1961: “Un enano de cabeza enorme y tórax henchido es “subdesarrollo” en cuanto a sus débiles piernas o sus cortos brazos no articulan con el resto de su anatomía; es el fenómeno teratológico que ha distorsionado su desarrollo.

Eso es lo que en realidad somos nosotros, […] en verdad países coloniales, semicoloniales o dependientes”. La confrontación con el imperialismo, anudando la emancipación social y la liberación nacional, era entonces la condición sine qua non para el verdadero desarrollo. Y la tarea de los revolucionarios, como se ha dicho ya, consistía, en primer lugar, en hacer la revolución (“Cada vez que se libera un país es una derrota del sistema imperialista mundial”). En este sentido, la paz mundial y la coexistencia pacífica no podían constituirse en herramientas diplomáticas para el equilibrio entre las grandes potencias, dejando al margen al resto de los pueblos y a sus necesidades de desarrollo económico e independencia política. Hacia 1960 el Tercer Mundo exhibía ya un perfil propio y, aunque el problema de la deuda externa no había aún alcanzado magnitudes exorbitantes, los problemas de la dependencia estructural y del subdesarrollo emergían con nitidez, una vez superadas, en apariencia, las tareas políticas ligadas a la descolonización. Pero el Che no admitía la existencia de fórmulas desarrollistas desconectadas del problema de la confrontación con los países capitalistas avanzados y de la denuncia del neocolonialismo y del intercambio desigual: “¿Cómo puede significar “beneficio mutuo” vender a precios de mercado mundial las materias primas que cuestan sudor y sufrimientos sin límites a los países atrasados y comprar a precios de mercado mundial las máquinas producidas en las grandes fábricas automatizadas del presente?”. Con dos décadas de anticipación, ya percibía y denunciaba la lógica invertida que era consustancial al pago de la deuda externa por parte de los países subdesarrollados: por el contrario, eran ellos los verdaderos acreedores del mundo, por el saqueo histórico que padecieron durante siglos. Así pues, no había que hacerse vanas ilusiones: la ley del valor y su efecto de superficie, el deterioro de los términos de intercambio, imponían un mecanismo infernal que condenada a la miseria y a la dependencia al Tercer Mundo y, por eso, en el sistema de pensamiento del Che la salida del subdesarrollo y la liberación del imperialismo se configuraban como conjunción indisoluble. Pero, además, el Che iba más allá, y no sólo veía las relaciones de independencia política y de soberanía económica como incompatibles con el sistema capitalista mundial, sino también como la condición política para la construcción de una nueva moral en el ámbito de las relaciones existentes dentro de lo que entonces era el campo socialista. “El desarrollo de los subdesarrollados debe costar a los países socialistas”. Es decir, para el Che el internacionalismo exigía que los intercambios económicos entre las naciones atrasadas y los países socialistas no dependiesen de intereses del comercio exterior ni de consideraciones empresariales, sino de una nueva división internacional del trabajo sostenida en principios de justicia y equidad “..y equidad en este caso no es igualdad”

“Complicado”

Este es un extracto de un articulo publicado por el Lic. Rafael Ramos A. y es muy interesante por esa razón lo comparto…

…recuerde que toda persona es capaz de escuchar,sentir, pensar, cambiar, y caer en la cuenta de lo que los otros dicen, no es válido decir: así soy yo, esto puede acarrear conflictos, si usted se considera complicado, pregúntese.

¿Cómo cree que se sienten las personas con usted ante sus negativas o resistencias al cambio?

Ha podido medir las consecuencias que esto trae para usted mismo, en el sentido que quizá es que usted se comporta de forma muy resistente, ¡quizá por eso es que a veces lo hacen a un lado!

Si cree que estas preguntas le identifican, recuerde que la flexibilidad y adaptabilidad son signos claros de madurez, estas dos habilidades nos abren un mundo de relaciones menos tensas, más cargadas de empatía, respeto y consideración. El cambio es maravilloso, pues nos hace crecer y ser mejores personas. ¡Por qué no te animas a dejar viejas “mañas y malos hábitos”! Lo rico del cambio es que uno puede reinventarse, el cambio no está en la tolerancia que los otros nos tienen que tener, sino en tu capacidad de poderte adaptar a lo nuevo y positivo que aparezca en tu vida.

“Mi batalla”

Tengo que olvidar tu lindo amor porque desde que lo conozco me ha causado un gran dolor… Te veo de lejos y me digo: ¿para qué seguir soñando? ¿para qué seguir teniendo esperanzas?… Pues, si ya es tarde se supone que yo debería de buscar otro amor, debería de buscar a alguien que no me haga daño y que entienda que somos dos no uno… En algún momento tu amor me hizo olvidar mis días más tristes pero ahora tu amor no correspondido me hace vivirlos otra vez pero esta vez son más difíciles de sobrellevar ¿Qué puedo hacer?.. Recuerdo como respiraba el aliento que salia de tu boca y acariciaba tus pechos y como con mucha simpleza me decías al oído: Te amo… Ahora todo esto me hace mal, todo lo que viví fue hermoso… No pude dar todo lo que me pediste, no soy perfecto, tengo, quizás, más defecto que tú, ahora no queda más que aprender de mis errores… Te pido que no le hagas caso a esta maldita melancolía que me domina. Este día no es fácil sobrevivir sin tu amor… Diga lo que diga yo te seguire amando porque esa es una batalla que nunca podre ganar…

“Somos”

Esta noche es imposible tener sueño, ya no es seguro, parecen niños que pelean por subirse al caballito azul de un carrusel… Ya no valen las excusas, ya no vale que sigamos… Sin ti, probablemente, no renaceré, yo he ido más allá de lo que en algún momento pensé, pero a veces siento que yo no tengo la culpa de que te hayas ido… Para muchos puede parecer duro pero mientras no te hagan ver la verdad seguirás con esas venda que te tapa los ojos y te hace ver como una niña… Tú, más que nadie, sabe que ni con un millón de palabras podría describir lo mucho que vales para mi, pero trato de decírtelas aunque sean pocas… Conozco tus defectos y tú los míos, pero sé, con seguridad, que eso no nos impide querernos como lo que somos… Pocas palabras son difíciles de decir y lograr que lleguen al corazón pero las tuyas siempre me llegan a lo más profundo de mi corazón por eso te quiero como te quiero… Perdón si no pude ser lo que tú te mereces y perdón si por mi culpa me diste la espalda…  Recuerda que siempre traté de decirte la verdad pero no para reírme de ti sino para tratar de que aprendieras de eso que no esta bueno en ti…

“Año nuevo”

Amor que fue lo que pasó que ya todos olvidaron los abrazos, que fue lo que pasó que ya todos hemos olvidado la confianza, ¿qué fue lo que pasó?… Dime, amor, ¿dónde esta aquello que valía la pena? ¿Dónde están los días buenos? No quiero aturdirte con tanta pregunta pero es que extraño lo fácil que era despertar sabiendo que tú estarías a mi lado, lo fácil que era poder sobrellevar los grandes acontecimientos como: el año nuevo, eso que es tan importante para casi todas las personas, eso que es motivo de alegría para todos… Siempre vivir un día más, un segundo más, es increíble y más especial e increíble cuando lo pasas con tu familia pero ¿qué haré sin ti este año que comienza? ¿cómo podré soportar no verte? Sé, apenas comienzo a asimilarlo, que tendré que proponerme metas en las cuales tú no estarás incluida, lo único que me consuela y alivia este profundo pesar es que esas metas son pocas y completamente realizables, claro con esfuerzo y voluntad, eso me alivia… Este año, que ya ha terminado su primer día y comenzando su segundo día, me esperan muchas experiencias nuevas, muchos conocimientos que, seguramente, adquiriré, nuevos puntos de vista ante los problemas que se presentaran, mayor independencia pero sin llegar a ser malagradecido, este año me espera poder seguir mis voluntariados para poder sentir que hago bueno por mi sociedad, por mi país y por mí, poder terminar mi historia que no se ha terminado, me espera poder caminar más de 20 kilómetros para dar gracias y otras metas más… Una meta que es algo más importante es poder volverte a ver y decirte sin resentimiento: “Hola, …….”

En fin, muchas metas hay por cumplir, unas con más alegría que otras, pero todas sé, con la ayuda de Dios, le darán el alimento a mi alma que en este momento necesita para poder llenarme de sabiduría… También soy consciente que muchas lágrimas mojaran mi rostro pero espero que todas esas lagrimas no sean tan profundas como para no tener ganas de seguir viviendo… Y una de las metas más importantes, seguramente la más importante, es seguir creyendo en Dios y que me aumente la fe en Él…

Feliz año y que Dios nos bendiga, nos acompañe y nos dé paz en el corazón…