“Ya casi vuelvo”

Mis dedos están tiesos, ya sin costumbre de golpear las teclas con amor o tristeza, con alegría o desesperanza, incluso a veces mis dedos golpeaban las teclas sin saber que sentir, que escribir, como llorar. Las madrugadas fueron el refugio de mi locura, de  mi locura por seguir, por llenarte de luz esos ojos… De ser mejor y matar a mi yo… Los recuerdos me amenazan, cada noche me amenazan y me provocan dudas, tantas dudas…