“Más frases”

Serena como un hermoso cielo de verano… Sabemos que nuestro camino es con espinas que dañan las vidas débiles, las uniones sin fuerza… Te he amado desde que supe que existías .. Te he amado desde hace mucho y desde hace mucho mi corazón es tuyo, todo tuyo… Cada meta, esfuerzo y sacrificio es para vos princesa de mi vida… Me ofreces tu mano porque no queres andar por otro camino, por otro donde las demás andan, donde se pierde el respeto, la dignidad y el amor verdadero… Me has hecho darme cuenta que mi orgullo es mentira, me has enseñado que es miedo… Miedo a verme rendido a los deseos de los demás, miedo a aceptar que me equivoco, miedo a mi mismo… Ahorita estás dormida mientras yo cuido tu sueño desde lejos… Me has enseñado que vale más seguir que quedarse en el hueco donde caímos,  me has enseñado a ver la vida desde un punto de vista inocente, hermoso, sencillo, vivo, puro, honesto, ese lado que nunca conocí, pero que me gusta… No me arrepiento de haberte entregado el corazón… No me arrepiento de estar aquí escribiéndote porque sé que lo lees, sé que sonreís cada vez que digo algo lindo… Hemos estado a ciegas cruzando el camino, golpeando la pared con desespero, esperando sin saber que esperar, pero encontramos esperanza en nuestra mirada, en nuestra voz, entendemos que hemos estado bajo cero, que hemos estado a punto de rasgarnos el alma y gritar… ¡Me rindo!… Pero no, no podemos… Prometo que en un universo nuevo, nuestro, blanco como lo más puro, estamos construyendo nuestro futuro, nuestros sueños, nuestra vida juntos… Suena lejano, muy enamorado, lleno de fantasía… Pero aunque nadie nos entienda por nuestro amor viviremos, lucharemos, y hasta moriremos, lo sé… Volemos, vamos mi amor, volemos lejos donde nadie nos moleste, donde no haya miedo, donde no hayan prejuicios, donde no haya rencor,, donde no hayan razas, colores, nada… Solo Dios, la Virgen, y nosotros… ¿Te parece? En nuestro llano inmenso…como el cielo…ahí viviremos…juntos…por siempre… Te amo mi amor.

“Año nuevo”

Agoniza este año y mientras lo veo morir aquí en mi cuarto, solo, escuchando pólvora estallar en el cielo, escuchando risas y felicidad en las calles, trato de reflexionar, trato de valorar y recordar todas las cosas que me pasaron, todo lo que viví… Si, me pasaron tantas cosas, tantas cosas que cambiaron mi vida, tantas cosas que le dieron un motivo diferente a mi vida, cosas que me cambiaron y me dijeron que todo en la vida tiene alguna razón de existir… Mientras el año sigue muriendo y nace el nuevo me reclamo a mi mismo por qué razón las personas esperan diciembre, esperan navidad, esperan el cambio de año para recordar que hay abrazos, que existe el perdón y el olvido, que existe la solidaridad, que existen personas que no comen, que existe paz, que existe la familia… Pareciera que todo eso lo olvida la gente y eso, eso me entristece.

De las cosas malas que me pasaron siempre traté buscar lo bueno, siempre trate buscar la enseñanza y en ella a Dios diciéndome que eso pasaba porque yo necesitaba un cambio, porque necesitaba recapacitar y seguir adelante… Cosas buenas me pasaron y de ellas también aprendí y me di cuenta que sin esfuerzo, sin ganas, sin fe en Dios y en uno mismo no se puede lograr absolutamente nada… También aprendí a querer, también aprendí a valorar, aprendí a esperar… Este año que ya muere me deja a una persona increíble a mi lado, a la persona que busqué, que le suplique a Dios, a una persona que me llena, me da felicidad, me da todo lo que necesito para seguir, gracias a Dios que encontré a mi novia… En fin a Dios le pido que este año que nace y que pronto comenzaremos a vivir lo llene de bendiciones, de amor, de paz y que siempre siempre Él este presente en los corazones de cada uno de nosotros. Feliz año nuevo!

“Aquel carro gris”

Aquel recuerdo de las noches y horas que pasábamos juntos, sin mirarnos, sin encontrar nuestras miradas, pero siendo uno, sintiendo lo del otro, sintiendo como sufríamos, eso ayer me hizo llorar… Aquel recuerdo del pequeño carro gris en que me conociste, en que me permití contarte todo lo que mi corazón quería contar, en el cual lloré y tú me ayudaste a salir de mis problemas… Extraño ese carro gris, extraño aquella niña de ojos y corazón sincero, y lo que mas extraño es que alguien en algún momento me puso atención y me escucho sin mas interés que saber que era lo que me pasaba… Gracias niña, gracias por haber estado en aquellos momentos difíciles de mi vida en que aprendía que nadie es bueno, en que nadie te es fiel. Gracias por ayudarme a salir del hueco en el que caí aquel día. Fueron hermosas todas aquellas noches, todas esas horas, que sinceramente no he vuelto a vivir unas iguales.

“Son ilusiones”

Estoy confundido, no quiero pensar que todo es mentira… Pensé que esto que siento ya estaba muerto, que esto que no puedo explicar ya no existía y que nunca mas volvería a sentirlo… Pero lo siento, siento que la quiero, siento que me hace falta, siento que ella no me quiere y si lo hace aún no lo sé y eso me desespera… La decisión es no mostrarle que la quiero y que me hace falta, la decisión es verla, conversar solo como amigo aunque mis ojos brillen y me delaten cuando la veo, que son muy pocas veces.  No sé si después de tanto tiempo esté listo para seguir… ¿Qué si mi corazón está ilusionado? Sí, mi corazón está ilusionado con algo que no da señales de existir, y que si las diera no sabría que hacer… Tengo miedo saber si las posiciones sociales, si el dinero, si lo material, si lo que no vale es importante para ella…  Tengo miedo que al saber que no soy del mismo nivel, que tal vez yo sea un poco más, que tal vez sea un poco menos, me deje y mi corazón llore y yo pierda el sentido de la vida, otra vez… No sé si fue el destino, no sé si fuiste tú o fui yo, no sé si es porque Dios nos unió, no lo sé… Lo que sé es que ya estamos a la par, estamos juntos riendo, llorando, preocupando por lo que le pasa al otro y lo que sigue es continuar por ese camino que se nos abrió y que al parecer no queremos entrar… En fin seguramente son puras ilusiones mías y nada, absolutamente nada existe ni existirá.

“Quiero vivir”

Aún tu corazón y el mio no hablan el mismo idioma, aún tu amor no me pertenece… No sé si deba volar por tu cielo, no sé si deba acariciar tu piel, no sé si deba besar tus labios.. ¿qué hago?… Mi corazón late con mas fuerza cuando te veo, mi vida se alegra cuando oigo tu voz, pero mi razón me dice que estoy equivocado… Quisiera gritarle al mundo que te quiero pero no puedo, me da terror equivocarme, me da terror sufrir…  Puedo hacer que nuestro camino se encuentre y poder vivir hermosos momentos pero no sé si es lo mejor para mi… Lo que sé es que te quiero, que si tú lloras yo lloro, que si sonríes yo sonrío… Quisiera ser dueño de tu corazón y construir mi cabaña ahí y así cuidarlo, amarlo y morir en él… Y ahora yo me quedo confundido y con el corazón emocionado por que he encontrado casi un nuevo amor…

“Ingeniería de Software”

Hola… Esta vez no voy a hablar de “amor” o “amistad” y todas esas cosas que siempre hablo… El próximo 17 de Mayo entraré a la Universidad (CENFOTEC) a estudiar Desarrollo de Software o recientemente conocido como Ingeniería de Software… Espero, sinceramente, poder asimilar y controlar la falta de tiempo, la falta de comida, la falta de sueño, la falta de fe en mi mismo, que sé, en algún momento llegaré a sentir… En fin solo quería compartir esa gran “victoria” que, si DIOS lo permite, tendré… ¿Por qué “Victoria”?–  “Victoria” porque no saben porque he tenido que pasar para llegar ahí, adonde voy… “Hasta la victoria siempre” ahora si me llena el alma esa frase… Gracias y espero que recen por mi, como yo lo hago por ustedes… aunque no los conozca…

“La hojita”

No tendrá sentido aclarar nada antes de escribir…

No era necesario ser tan soberbia, ser tan molesta y mucho menos tener tanto despecho en esas palabras… pobre hojita… No me disculpo, ni pediré que expliques nada… Escribir a veces es la única manera que me queda para decir lo que tengo que decir… Muchas cosas hay mal entre nosotros y eso ya no lo puedo llevar… por eso preferí largarme… Quedaran muchas cosas sucias, muchas cosas que nunca se entenderán pero quisiera aclarar solo unas pocas… No diré que me robó algo porque sé que nunca lo hará… En otro tema, sé que es “feo regalar algo y después exigirlo de vuelta” y como sé eso, yo no lo haría y en realidad no sé a que “algo” te refieres, muñequita de trapo, pero espero no haberlo hecho porque fue sin intención, la memoria falló y si lo hice que pena, es en lo único en que te diría: Lo siento… El hermetismo caló en mi paciencia e hizo que me estorbara la pobre relación que existía…

Para terminar: ante todo debemos ser educados al nombrar personas que no se deberían mencionar de forma tan despectiva porque eso si duele y molesta sobremanera… Esto es patético pero como dice el dicho “siempre hay una primera vez” y ya me tocó: escribir lo que diría en la cara… Pensé que esta entrada sería larga… pero no vale la pena… Adiós…

“Continuará”

Mi vida continuará… solo con aquello que me hizo aprender, solo con eso que cambió aunque sea un poco mi forma de ver la vida, solo con eso que me hizo crecer y no se negó a crecer conmigo… Mi vida continuará sin darle importancia al montón que se quedaron atrás, al montón que prefirieron amar el pasado… Puedes explorar mis ojos y veras que aún tú estas en mi ser… y que aún quiero que vengas conmigo… y sabrás que yo no te odio, yo solo te quiero y mucho… Mi vida continuará con esos errores que me aislaron de personas que quise mucho pero que al fin ya no hacen falta… No buscaré explicaciones ni mucho menos las daré… Esto sabe amargo pero estoy seguro que es lo difícil del cambio, lo difícil de nuevas relaciones, lo difícil de comenzar de nuevo…

“Hace tres años”

Hace tres años mi amigo murió… ¿Qué poder decir de él? ¿Qué poder escribir para recordarlo? Sinceramente se me quedan cortas las palabras para poder decir lo que él se merece, intentaré.

Nunca imaginé llegar a querer tanto a aquel hombre callado y humilde que conocí cuando entre a los monaguillos de la Parroquia de Luján ni mucho menos podría haber imaginado que iba a trabajar con él y que él me enseñaría tanta cosas…

A mi parecer no soy yo el más digno para hablar de P. ya que no pasé, tristemente, mucho tiempo cerca de él pero lo poco que pasé junto a él, junto a aquel hombre que no le tenía miedo a enseñar con mano dura, junto a aquel hombre que tenia aquella manera tan diferente de ver la vida, no lo olvidaré…

Lo único que puedo hacer es contarles lo que recuerdo y quiero compartir, porque sé que no es necesario decir la excelente persona que era y los que tuvieron la dicha de conocerlo más allá de un simple saludo diario saben que no es necesario describir eso tan obvio…

En este momento las lágrimas acumuladas de tantos problemas que se han presentado después de tres años están liberándose, y no las obligo parar, porque desde hace tres años no lloro con desahogo sincero…

Encuentro tantos momentos dignos de contar que no se por cual empezar. Seguro los contaré en desorden cronológico pero espero que eso no importe…

Recuerdo aquel jueves frío, eran pasadas las 7 de la mañana, y P. muy sabiamente llevó té… Aquel té de sabores exquisito, que no conocía hasta ese momento, me dejo con la boca abierta a saber que existian tantos sabores, P. me dijo: “Hay de Jamaica, pruebelo se lo recomiendo”, habían otros sabores pero no los recuerdo, me sirvió en la tasa de su termo agua caliente y él me preparó el té que me calentó aquella mañana tan fría…

Aquel día en donde lo vi alzar un pesado escritorio, él no podía hacerlo, tuve la oportunidad de “regañarle” y decirle “avíseme cuando necesita levantar algo, yo lo hago”, tenía cólera porque él estaba ahí para otras funciones y no para hacer las de J., pero no estoy escribiendo para reclamar…

Recuerdo su increíble apetito por la lectura, recuerdo que siempre tenía un libro entre sus manos leyendo vorazmente… En aquel momento lo criticaba pero un día, de tantos en donde estuvimos solos sentados uno frente al otro, me dijo “la lectura es el alimento del alma” y eso me ha llegado tan profundo que ahora necesito leer, después de aquella frase me dijo que me prestaría un libro, que era uno de sus favoritos, “La fuerza de Sheccid”.

Recuerdo cuando el salió a hacer un “mandado” y dejo el discman olvidado en la mesa… Lo agarré y pulse play para ver que escuchaba y P. estaba escuchando “Cruz de navajas” y esa canción pasó a hacer por mucho tiempo alimento de mis recuerdos y a veces de miedos…

En el patio iba muchas veces a la semana, y yo detrás de él, para recoger chayotes o tomates muy pequeños o para simplemente molestarme con unas arañas que me dan miedo y son extrañas… Muchas veces ahí me contaba historias o algo que había pasado en alguna parte del mundo y que yo, por mi ignorancia, no sabia…

Recuerdo como me molestaba con los sobrenombres que me puso… “Cortino” “Olafo” “Amarguennis”

No sé… Tantos recuerdos pero en fin mejor les dejo algunas fotos para que recuerden a aquel inolvidable amigo… Siempre lo tendré en lo más profundo de mi corazón como una de las personas más importantes en mi vida… Gracias por haber aparecido en mi vida y haberme enseñado tantísimas cosas que sin ti no las hubiera aprendido.. Ahora te pido que me des fuerza para desempeñarme como debo, en ese trabajo que tanto amabas y así lo demostraste siempre… Te quiero pero no por haberme enseñado sino por haberme dejado vivir tantos días junto a ti, soportandome, dándome consejos… Te quiero, y no te olvidaré, Pablo… Gracias por el té…

Si me amas, no llores mas

 

“¿Qué hizo el Che?”

“¿Ha muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivocó de hora y de lugar, de ritmo y de manera? ¿O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque se equivocó en lo que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras? Creía que hay que defenderse de las trampas de la codicia, sin bajar jamás la guardia. Cuando era Presidente del Banco Nacional de Cuba, firmaba Che los billetes, para burlarse del dinero. Por amor a la gente, despreciaba las cosas. Enfermo está el mundo, creía, donde tener y ser significan lo mismo. No guardó nunca nada para sí, ni pidió nada nunca. Vivir es darse, creía; y se dio”.

Este párrafo es suficiente para saber que hizo pero si te interesa más sobre el Che, sigue leyendo!

Un domingo 9 de octubre de 1967 murió, asesinado por sus captores, el Che Guevara. Siempre querido y admirado, su figura regresa a este presente desdibujado, atraviesa el tiempo cargada de significados, de ideas, adueñada por cada generación que encuentra en su legado un motivo de inspiración, de reflexión y de afecto. Con su muerte se truncó una biografía creativa y tenaz en la lucha contra la desigualdad y en la fertilización y desarrollo de un proyecto socialista apegado a la participación social y a la ética humanista y un proceso intenso y autónomo de elaboración intelectual y de maduración política. Después de 40 años, y más allá de la emoción íntima que brota al enumerar aquel semblante legendario, trágico y heroico que encarnó el Che, ¿en qué nos podría ayudar hoy el recordatorio político de un revolucionario que trascendió su época y su geografía y se hizo universal? Además de rememorarlo con sentimientos de amor, ¿qué valores persisten en su obra intelectual, en su densidad biográfica y en su trayectoria militante que puedan ser de utilidad para las generaciones actuales, para las luchas presentes? Esa necesidad de evaluación y de aprendizaje ha de motivar en los próximos meses, coincidiendo con este aniversario 40 de su desaparición física, la discusión sobre sus ideas y sus principios, además de la reivindicación política de su existencia. También hay que decir, o al menos lo decimos aquí, que el Che es quizás el mejor intelectual marxista que acelera la región romántica y poética del espíritu que habita en la historia del movimiento socialista. Aquí se bosquejan algunos apuntes con la intención de rendirle homenaje, pero también con el deseo de suscitar la indagación y la reflexión sobre sus ideas. Siendo un joven estudiante de Medicina había salido a recorrer América Latina. Conoció y sintió el resuello de sus venas abiertas por la tragedia del indio, la miseria del minero, el trabajo esclavo de los asalariados, el miedo del campesino pobre. “Aquí va un soldado de América!” había gritado proféticamente al despedirse de su familia, para escribir más tarde en su diario: “…este vagar por nuestra mayúscula América me ha cambiado mucho más de lo que creía”. Era una mirada en formación aún, pero supo capturar en el origen de la explotación, en la división del continente y en la “filosofía del despojo”, el papel de la colonización primero, y del imperialismo de los Estados Unidos después. En los comienzos de su singular periplo existencial, estos viajes prepararon las circunstancias intelectuales y afectivas para la transformación del joven médico de clase media argentina en el dirigente revolucionario que sería conocido después como el “Che” Guevara.

Años más tarde, siendo ya dirigente de la Revolución Cubana, recordaría aquella expedición en estos términos: “Y por las condiciones en que viajé, primero como estudiante y después como médico, empecé a entrar en estrecho contacto con la miseria, con el hambre, con las enfermedades, con la incapacidad de curar a un hijo por falta de medios, con el embrutecimiento que provocan el hambre y el castigo continuo… Y empecé a ver que había cosas que, en aquel momento, me parecieron casi tan importantes como ser un investigador famoso o como hacer algún aporte substancial a la ciencia médica, y era ayudar a aquella gente”. Una subjetividad esculpida “con delectación de artista”, sobreponiéndose a las limitaciones del asma incoercible, la sensibilidad y sofisticación emocional que adquirió en su medio familiar y su inquietud autodidacta configuraron la infraestructura psicológica que permitió inscribir la experiencia intensa de sus viajes en un profundo proceso de toma de conciencia política y establecer así las condiciones de posibilidad para el nacimiento del revolucionario y del intelectual de izquierdas. El Che se desarrollaría políticamente hasta llegar a ser el referente de un sistema de pensamiento marxista que se enriqueció con las aportaciones continentales de Martí, Bolívar y Mariátegui y más tarde nutrido, de un modo genuino y en el centro de la actividad política, por sus propias contribuciones.
porque ello establecería unas relaciones formalmente iguales entre partes que son desiguales.

El Che fue, ante todo y desde el principio, un militante de la Revolución Cubana, a la que se entregó con una fuerza y una lealtad irrompibles. Su importancia como dirigente, en lo militar, en lo político y en lo moral, en la definición de los aspectos estratégicos del proceso revolucionario (política de alianzas y de unión de fuerzas, relaciones internacionales, construcción del estado, fundamentos de la economía socialista…) fue decisiva para el desarrollo y consolidación de la Revolución Cubana, un proceso que permitió a Cuba liberarse de una dictadura implacable y de la tutela neocolonial del imperialismo norteamericano e iniciar el largo y complejo camino hacia la soberanía y el desarrollo con equidad. Realizó funciones de Estado estratégicas para la Revolución, llevando la voz de la Cuba insurrecta a los foros internacionales en los que denunciaba el imperialismo y las relaciones desiguales en el comercio mundial. La experiencia revolucionaria cubana le sirvió para denunciar el esquema teórico sobre la “inmadurez de las condiciones objetivas” que corrompía la atmósfera intelectual de cierta izquierda. Frente al lema heredado de Kautsky (“El partido socialista es un partido revolucionario; no es un partido que hace revoluciones”), el Che daba otra consigna: “El deber de un revolucionario es hacer la revolución”, atribuyendo, de este modo, una crucial responsabilidad histórica a las vanguardias revolucionarias, para la educación del pueblo con su ejemplo, para la movilización de los factores subjetivos, para erigirse en “agentes” de la utopía y en depositarios de las energías necesarias para avanzar. Hay quien aplicó al Che la etiqueta de “voluntarista” o “subjetivista”, dada su insistente crítica de la pasividad y el “quietismo” de muchos dirigentes y su confrontación con el esquema estalinista de la “revolución por etapas”. Pero en el sistema de pensamiento del Che sencillamente existía una confianza esencial en la voluntad y en la actividad consciente del hombre. Para él, las condiciones objetivas estaban configuradas, en la práctica, por “el hambre del pueblo” y era tarea de las vanguardias impulsar la toma de conciencia, ejercer de factor activo y dinámico, trasmitir “la necesidad de realizar un cambio social… y la certeza de la posibilidad de realizar ese cambio”; en definitiva, llevar a cabo la labor de diagnóstico y organización de estrategias y la función utópica, la educación del “deseo” del pueblo.

Igualmente, es esta evaluación, que privilegia el papel “agente” y vivo de la vanguardia, la que ha llevado a algunos a la acusación de la teoría revolucionaria del Che como “foquista” y reducida a la preponderancia de la estrategia militar. En cambio, en distintos lugares de la obra guevarista se plasma una visión más amplia y política (“la guerra de guerrillas es una guerra del pueblo, una lucha de masas”) y se exhibe una sofisticada dialéctica intelectual y orgánica entre el foco combatiente (guerrillero) y el resto de métodos populares de lucha, sinergia que finalmente ha de desembocar en “una sola fuerza”. Denunciará a los que ostentan un irresponsable “culto al espontaneísmo”, pero también a los que se amparan en el “protagonismo de las masas” para quedarse de brazos cruzados y aguardar, como meros espectadores, a la maduración de las “condiciones objetivas” y al advenimiento y asunción, entonces, de su papel histórico. “Si frente al cuadro de esta situación real e incuestionable, que decisivamente afecta al destino de nuestros pueblos, algún liberal o reformista burgués, o pseudorevolucionario charlatán, incapaz de la acción, tiene una respuesta que no sea una profunda y urgente transformación revolucionaria que pueda hacer acopio de todas las fuerzas morales, materiales y humanas de esta parte del mundo y lanzarlas hacia adelante, para recuperar el atraso económico y científico-técnico de siglos, cada vez mayor, con el mundo industrializado, del que somos tributarios y lo seremos cada vez más, y en especial de Estados Unidos; y además de la fórmula, el camino mágico de llevarla a cabo, diferente a la concebida por el Che, que barra oligarquías, déspotas, politicastros, es decir: criados, y a monopolios yanquis, es decir: amos, y lo haga con toda la urgencia que las circunstancias requieren, que levante entonces la mano para impugnar al Che”.

Son palabras de Fidel en la Introducción al “Diario de Bolivia”.

En la concepción del Che el antiimperialismo es fundamental. Su visión del imperialismo caracterizaba a este como un sistema mundial en el que la división internacional del trabajo y el deterioro de los términos de intercambio condenaban a muchos países al subdesarrollo, a una vía, no de transición hacia el desarrollo, sino de desarrollo distorsionado, deformado. ¿Qué es el subdesarrollo?, se preguntaba en 1961: “Un enano de cabeza enorme y tórax henchido es “subdesarrollo” en cuanto a sus débiles piernas o sus cortos brazos no articulan con el resto de su anatomía; es el fenómeno teratológico que ha distorsionado su desarrollo.

Eso es lo que en realidad somos nosotros, […] en verdad países coloniales, semicoloniales o dependientes”. La confrontación con el imperialismo, anudando la emancipación social y la liberación nacional, era entonces la condición sine qua non para el verdadero desarrollo. Y la tarea de los revolucionarios, como se ha dicho ya, consistía, en primer lugar, en hacer la revolución (“Cada vez que se libera un país es una derrota del sistema imperialista mundial”). En este sentido, la paz mundial y la coexistencia pacífica no podían constituirse en herramientas diplomáticas para el equilibrio entre las grandes potencias, dejando al margen al resto de los pueblos y a sus necesidades de desarrollo económico e independencia política. Hacia 1960 el Tercer Mundo exhibía ya un perfil propio y, aunque el problema de la deuda externa no había aún alcanzado magnitudes exorbitantes, los problemas de la dependencia estructural y del subdesarrollo emergían con nitidez, una vez superadas, en apariencia, las tareas políticas ligadas a la descolonización. Pero el Che no admitía la existencia de fórmulas desarrollistas desconectadas del problema de la confrontación con los países capitalistas avanzados y de la denuncia del neocolonialismo y del intercambio desigual: “¿Cómo puede significar “beneficio mutuo” vender a precios de mercado mundial las materias primas que cuestan sudor y sufrimientos sin límites a los países atrasados y comprar a precios de mercado mundial las máquinas producidas en las grandes fábricas automatizadas del presente?”. Con dos décadas de anticipación, ya percibía y denunciaba la lógica invertida que era consustancial al pago de la deuda externa por parte de los países subdesarrollados: por el contrario, eran ellos los verdaderos acreedores del mundo, por el saqueo histórico que padecieron durante siglos. Así pues, no había que hacerse vanas ilusiones: la ley del valor y su efecto de superficie, el deterioro de los términos de intercambio, imponían un mecanismo infernal que condenada a la miseria y a la dependencia al Tercer Mundo y, por eso, en el sistema de pensamiento del Che la salida del subdesarrollo y la liberación del imperialismo se configuraban como conjunción indisoluble. Pero, además, el Che iba más allá, y no sólo veía las relaciones de independencia política y de soberanía económica como incompatibles con el sistema capitalista mundial, sino también como la condición política para la construcción de una nueva moral en el ámbito de las relaciones existentes dentro de lo que entonces era el campo socialista. “El desarrollo de los subdesarrollados debe costar a los países socialistas”. Es decir, para el Che el internacionalismo exigía que los intercambios económicos entre las naciones atrasadas y los países socialistas no dependiesen de intereses del comercio exterior ni de consideraciones empresariales, sino de una nueva división internacional del trabajo sostenida en principios de justicia y equidad “..y equidad en este caso no es igualdad”